Seguimos con la queja
de un día que no despeja,
historia que es tan vieja
y tan triste su moraleja.
Por un rato me olvido de buda,
y me quedo sin duda,
quiero tenerte desnuda
y al tocarte mi boca quede muda.
El maestro dice que para seguir
no necesito esperanza,
pero cuando te pienso
esta no me alcanza.
Perdón si soy pedante
y de naturaleza arrogante,
es que no había amado antes
pero por vos sigo adelante.
Me despido en esta ocasión
soñando te con toda pasión,
y con esta humilde canción
pido un espacio en tu corazón.
Esta vez no hay ninguna musa, sencillamente surgió de la nada y quizás sea lo mejor que escribí, o no, pero al menos se que no voy a odiar este poema en ningún momento, que no voy a arrepentirme de escribirlo como a alguno de los otros...espero que les guste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario